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En
general, los países que han alcanzado el éxito; Tanto en
su crecimiento, como en su desarrollo, conceptos ambos frecuentemente
confundidos, lo han hecho debido al decisivo papel que el Estado ha jugado
en el proceso, al generar un entorno adecuado y bases jurídico
legales apropiadas de modo que el sector privado se incorpore y aporte
empresas competitivas para el país y sus propietarios, y remunerativas,
para sus trabajadores.
La perspectiva socio económica de un país, no puede medirse
en términos circunstanciales o coyunturales como lo es el caso
de Venezuela, especialmente durante el año 2004 y 2005 años
en los cuales la politica monetaria ha generado, y generará resultados
económicos manipulados y maquillados, además de una creciente
dependencia del PIB petrolero como marcador del crecimiento económico.
En términos generales, no se vislumbra ninguna planificación
importante en las áreas productivas; Ni petroleras, ni agropecuarias,
ni siderurgica, ni del turismo. O al menos si las hay, son un secreto
bien guardado.
Para poder descifrar el rumbo socio económico de un país,
es imprescindible que una vez escogido el modelo de desarrollo (el que
fuere), se tenga claramente definida la elección de las industrias
fundamentales que servirán como elemento detonante de desarrollo.
En lo que a Venezuela respecta, el hecho de que los principales ingresos
fiscales son generados por el petróleo (alrededor de 57%) implica
una debilidad estructural y una dependencia total de los precios del petróleo
a efectos de la planificación.
Esta dependencia afecta de la misma forma a lo estados, quienes en ausencia
de competencia tributaria, están irremediablemente condenados a
experimentar deficits fiscales insostenibles y que en el año 2005
podría estar alrededor del 3% del PIB, lo cual significa que lo
que realmente hará el gobierno central es trasladar sus deficits
a las regiones.
Una decisión que aumentara de manera importante; Tanto el déficit
fiscal, como la deuda interna es la anunciada intención de retomar
el esquema de las prestaciones, esquema que por cierto lejos de proteger
a los trabajadores atenta contra las posibilidades de aumentos en su salario
real y tendrá además un efecto contractivo sobre el sector
privado, al elevar desproporcionadamente sus costos de funcionamiento
y sin duda que obligara al gobierno a realizar nuevas devaluaciones para
poder cubrir gasto corriente y para licuar la deuda interna que estas
prestaciones generarán.
El presupuesto del año 2005 indica claramente que todo el peso
del crecimiento descansa sobre el gasto publico, lo que significa que
no es posible que tengamos un crecimiento sano y sustentable, y especialmente
este crecimiento, no será posible dentro de un esquema de controles
de precio, controles de cambio y de las restricciones legales que el actual
marco jurídico impone,
En definitiva, se puede crecer en términos reales o no, pero esto
no significa que el desarrollo venga aparejado con ese crecimiento.
El desarrollo, es el resultado de un crecimiento sostenido y sustentable
en el tiempo, cuyo resultado tangible sea el mejoramiento de la calidad
de vida de los ciudadanos, el mejoramiento de la educación, la
creación de infra estructura que permita la conexión de
pueblos y ciudades de manera de acercar a las comunidades y les facilite
sus intercambios comerciales y con ello aumenten sus posibilidades de
crecimiento, desarrollo es la posibilidad cierta de los ciudadanos a escoger
el camino que mejor les parezca para lograr sus cometidos, desarrollo
es acceso eficaz y efectivo a la salud a costos razonables, es acceso
a un sistema judicial expedito y confiable, desarrollo es construir un
país sin destruir su ecología, desarrollo es acceso a la
transferencia de tecnologías intermedias y de punta para que estas
sean incorporadas a los procesos productivos del país. Todos estos
elementos son verdaderos sustentos del desarrollo y el único camino
que los países tienen para incorporarse a ese ansiado primer mundo.
Si el actual gobierno deja de lado ese afán de imponer su revolución
a como de lugar y explora nuevas formas de desarrollo social, propiciando
para ello la participación del capital privado garantizándole
una rentabilidad aceptable pero estableciendo de mutuo acuerdo un nuevo
compromiso, un nuevo contrato social, de seguro que si hará la
verdadera revolución. Una revolución para todos y no solamente
para los excluidos, que los incluidos, al final, no lo son tanto.
Amanecerá y Veremos.
Romulo E Lander Hoffmann
Diciembre 2004
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