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Mucha gente
cree que la homogeinizacion de los salarios, con independencia de la productividad
que obviamente existe entre los diferentes sectores de la producción,
es el camino apropiado para un adecuado nivel de justicia laboral. Esto,
que suena tan bien a nuestros oídos, resulta mas bien desastroso
a lo esperado por los actores que conforman la masa laboral y en consecuencia
para el aparato productivo en general.
El mercado laboral en este caso siempre emula los niveles de salario mas
elevados, por una tendencia ilusoria de tomar en cuenta mas los salarios
relativos que los absolutos.
En nuestro caso, el sector de los servicios tiene una productividad mucho
mas baja que la del sector industrial por efecto del crecimiento uniforme
de los salarios nominales, arrastrando consigo a todos los sectores a
una nivelación desestimulante y perjudicial dado que los actores
que aun haciendo su mejor esfuerzo, obtendrán remuneraciones iguales
a otros sectores que no lo hacen.
Una buena manera de graficar este argumento es el sistema de remuneraciones
general que aplicamos en nuestro país. Mucho es lo que se ha discutido
acerca de la inconveniencia de la aplicación de tabulaciones de
salario iguales en toda la geografía nacional, quienes sostienen
esta posición aducen acertadamente, la diferencias en los costos
de las necesidades básicas entre las principales ciudades y las
poblaciones del interior, donde por regla general estos son mas bajos.
Esta igualdad, que mas bien es una desigualdad, es un elemento que debiéramos
considerar seriamente al momento de rediseñar nuestro sistema de
remuneraciones y prestaciones sociales.
Otro punto álgido, diría yo, esta representado por la ley
contra despidos injustificados y su “conquista laboral” del
pago doble, o de la doble indemnización, logro, que lo que ha hecho
realmente es entorpecer las relaciones laborales y el libre juego de negociación
patrono laboral.
Debemos entender que en tanto los aumentos salariales no sean por efecto
de una mejora en la productividad, estos solo serán nominales y
no reales. Que no debemos supeditar lo que pudiera ser una mejora inmediata
y verdadera de los niveles de ingreso, al logro de otras conquistas que
aunque totalmente justas, pueden ser tratadas por separado. Es mas tendría
mucho mas autoridad moral el sector sindical y por ende los trabajadores
(quienes son los verdaderamente importantes ) para presionar a un cambio
en el sistema o en las relaciones obrero patronales. Debemos aunar esfuerzos
para lograr un eficiente sistema de atención sanitaria, debemos
presionar para alcanzar un sistema de pensiones y jubilaciones justo y
suficiente, para esto, la vía no esta en trancar las conversaciones
sobre el régimen de prestaciones sociales, sino en presentar soluciones
como por ejemplo un proyecto global sobre fondos de pensiones y jubilaciones.
Debemos presionar para que los aportes de ley de política habitacional
produzca mas soluciones habitacionales, aportando proyectos específicos
a través de la cámara de la construcción
Debemos entender, que mientras obtengamos mas ingresos, solo nominalmente,
la mejoría solo será ilusión monetaria, sal y agua
amarga y frustante.
Como vemos, podemos desvincular del régimen de prestaciones sociales
a los otros aspectos de la seguridad social sin que esto signifique entrega
de banderas, ni de principios.
Amanecerá y
Veremos.
Romulo E. Lander Hoffmann.-
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