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Leyendo
y releyendo las diferentes posiciones de la mayoría de los analistas
económicos que a diario escriben en la prensa nacional, se encuentra
invariablemente, una posición común; ”Vamos por el
camino equivocado”. Personalmente así lo he dicho en muchos
de mis artículos, en los que al tiempo que he expresado este convencimiento,
he intentado aportar soluciones e ideas, o al menos vías alternas
que nos ayuden a encontrar una salida de este hueco al parecer sin fondo
por el que estamos cayendo. Es urgente y absolutamente imprescindible,
que el gobierno del Dr. Caldera se de cuenta y entienda de que mientras
mas tiempo pase, el precio a pagar por todos (menos por los que mas tienen)
será mayor. Debe entender, el bien intencionado equipo economico
de gobierno, que la gradualidad escogida para tratar de equilibrar los
indicadores macroeconomicos, siempre ira rezagada en relación al
verdadero comportamiento de la economía del país.
El énfasis, debe ser puesto definitivamente, en conseguir lo mas
aceleradamente posible el equilibrio de estos. Destrabar la economía
eliminando una serie de controles, que a un ano y medio de ejercicio de
gobierno ya resultan innecesarios y con mas costos que beneficios.
Un buen ejemplo de esto lo es el control de cambio, el cual es imperativo
flexibilizarlo, (sin retórica) permitiendo que los inversionistas
puedan repatriar “efectivamente” sus capitales y sus utilidades,
darle a estos absoluta seguridad de que esto va e ser así, de que
esta posición no va a variar en el tiempo, y no estará sometida
a la discrecionalidad de ningún emergente de turno.
Deberán así mismo mantener bajo un adecuado control las
remisiones individuales, con un mecanismo ad hoc, que podría ser;
un impuesto a las transferencias individuales, exceptuando a los estudiantes
en el exterior y los casos de salud que verdaderamente no son posibles
de ser atendidos en el país.
Debe el gobierno atender urgentemente el problema de la sobre valoración
del bolívar, implementando una estrategia economica coherente que
corrija las causas reales de esta sobre valoración, siendo la principal
de estas, la Inflación, la cual es factible de ser desacelerada
si se cumple con un plan, este si, heterodoxo, de rápida privatización
de infinidad de entes que le ocasionan al estado incalculables perdidas
por ser absolutamente improductivos e innecesarios y que generan perdidas
no solamente en sus operaciones, sino que aumentan día a día
su pasivo laboral, el cual por cierto, es desde ya impagable, al menos
por las vías ortodoxas. Aplicar el criterio de costo de oportunidad
a esa inmensa cantidad de empresas, para poder invertir lo que por ellas
se obtenga hoy, en programas que realmente generen crecimiento y desarrollo,
es decir, en gastos de inversion reproductiva.
Atender la inflación de costos proveniente del desface de los precios
internos respecto a los externos y a la imposibilidad de acceder pronta
y oportunamente a las divisas necesarias para la importación de
los insumos necesarios, para la elaboración de los productos, que
al no estar disponibles, son adquiridas en el mercado paralelo incorporando
a los precios a pagar por el consumidor, la diferencia del costo de la
divisa mas un estimado de precio a futuro para el costo de reposición
de los inventarios. Si se atiende el problema inflacionario desde estos
ángulos, la inflación por especulación quedaría
controlada. Se equivoca, lamentablemente, el Sr. Presidente, cuando le
asigna a la inflación un valor netamente sicologico como lo dejo
entrever en su intervencion en la reciente asamblea de Fedecamaras. La
inflación de costos en nuestro país, es real, para demostrarlo
basta con hacer un ejercicio teórico en cuanto a la incidencia
que tiene el sector informal de la economía,(equivalente al 60
% del total de la actividad economica) en el comportamiento del IPC (indice
de precios al consumidor)
Sincerar la formación de la estructura de los precios, utilizando
un impuesto no regresivo, quiere decir esto que se debe eliminar el impuesto
a las ventas al mayor el cual es de fácil evasión cambiándolo
por uno mas transparente y de mas fácil control, recaudación
y seguimiento como lo es el IVA.
Creo no equivocarme al señalar que casi todos los economistas del
país están de acuerdo en que las causas principales del
problema son:
1.-Déficit fiscal de dimensiones inmanejables.
2.-Alta tasa de sub empleo por falta de inversiones reproductivas.-
3.- Liquidez monetaria absolutamente fuera de proporción.-
4.-Alta tasa de desempleo
Todos estos son indicadores macroeconomicos, que como vemos están
en desequilibrio profundo (no coyunturalmente, sino estructuralmente)
y que son rebasados constantemente por la dinámica economica del
país, lo que quiere decir que por la vía de la gradualidad,
no vamos a llegar a ninguna parte, a menos que no sea, al despeñadero.
Debemos entender que es peor mantener constantemente sometido al aparato
economico a un shock continuo, lleno de controles, marchas y Contra marchas,
que a la implementacion de un plan de ajustes definitivo, pero que sea
coherente, bien explicado a la población, senalandole claramente
a todos los actores, el papel que van a cumplir ( en el entendido de que
cada quien asumirá su responsabilidad) sin tratar de sacar ventaja
los unos de los otros.
Por ultimo y perdónenme la digresión, deben entender, tanto
el gobierno, como los políticos y los dirigentes sindicales, que
no somos un país de eunucos mentales, que la gente (en general)
no necesita de ese cuidado tan especial que pretenden prodigarles en cuanto
a el cuidado de sus bienes monetarios, que deben dejar que sean las personas
mismas las que tomen sus “decisiones económicas”, que
sean estas las que decidan que hacer o no con sus sueldos y salarios y
con sus relaciones de trabajo, que esto, si lo saben interpretar, lejos
de quitarle el poder,( o el que creen tener ) les dará uno nuevo,
bien fundado, a tono con el país del futuro, que es allí
donde radica la verdadera democracia, en la plena libertad de elegir que
cada quien pueda tener, y no en este remedo de economía dirigida
tan demode hoy en dia.
Amanecerá y veremos.-
Romulo E. Lander Hoffmann.-
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